Ambiguedad y lo no humano

Inicialmente esta sesión tenía por objetivo permitirnos reflexionar sobre los conceptos de incertidumbre y ambigüedad. Comenzamos reflexionando sobre el concepto de incertidumbre, que nos parecía más manejable y rápidamente distinguimos dos actitudes frente a la incertidumbre. La primera, más clásica, que considera la incertidumbre como algo de lo que hay que deshacerse, como un problema que la ciencia debe resolver; y la segunda, más interesante, que ve la incertidumbre como una realidad con la que debemos aprender a convivir y que puede redefinirnos.
Sin embargo, poco a poco nos dimos cuenta de que el concepto que realmente nos interesaba era el de ambigüedades. La ambigüedad nos permitía entrar en un universo en el cual mucho queda por definir, o incluso, que acepta que definir (y poner fronteras) no es necesario. La ambigüedad nos permite pensar en opuestos como procesos que pueden coincidir, nos permite afirmar que una práctica puede tener múltiples significados, nos libera del imperativo de la coherencia. La ambigüedad nos permite habitar territorios como las marismas, nos permite narrar sin especificar si hablamos de humanos o no-humanos y nos permite acceder a lo no-humano como parte de una relación en la que nosotras también participamos.